lunes, 30 de abril de 2012

CIRCULO VICIOSO


Mis frenéticos movimientos dieron paso a su iniciativa de hablarme. Un “hola”, seguido de un “¿bailamos?” fueron las pocas frases que entablamos, luego nuestras bocas solo servían para entregarnos en apasionados besos.  Eduardo, un joven “bien parecido” como diría mi abuela, se presentó aquella noche ante mis ojos, y estos destellaban al sentirlo “el indicado”.


Bailamos, una, cinco, dieciocho o treinta canciones, no lo sé, solo recuerdo que cada pieza musical era un pretexto para moldearme a su figura y llenarlo de besos. Me sentía querida, plenamente correspondida pero, que maldita manía la mía de enamorarme antes de saber su nombre.


De pronto mi dulce, y nuevo amor, fue por unos tragos. Mas mi disparatado yo andaba nuevamente al ruedo. En una esquina, con una minifalda y un escote totalmente cautivador, una luz roja apuntando mi pose fue suficiente para que Renato voltease a verme.


Por su parte Eduardo no se decidía en cuál sería el trago adecuado para su dama. Ella, sin embargo, sabía bien lo que quería. Renato llega a la escena y pregunta: “Hola, ¿bailamos?” y nuevamente se repite el círculo para Roxanne.  Eduardo, a lo lejos  tira la copa al suelo ofuscado pues su dama se fue con otro. Y ese otro, era su amigo.

Aqui una de mis canciones favoritas, Roxanne de "The Police". Porque todas llevamos una Roxanne dentro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario